Internacional
Estados Unidos es el tercer país del mundo con más migrantes venezolanos
Estados Unidos se convirtió en el tercer país con más migrantes venezolanos en el mundo con la cifra de 545.000, según datos del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur).
La agencia de la ONU sostiene que si bien un número de venezolanos ha retornado a su país, persiste la salida de ciudadanos de Venezuela, especialmente familias con hijas e hijos, mujeres embarazadas, personas mayores y personas con discapacidad.
El número total de migrantes y refugiados venezolanos cerró el mes de noviembre en 7.722.579 personas.
Los venezolanos han llegado de manera masiva en los últimos tres años a Estados Unidos. Según datos de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP, por sus siglas en inglés), cerca de 200.000 migrantes fueron detenidos el pasado mes de septiembre en la frontera Sur, de los cuales 50.000 eran venezolanos.
De acuerdo con la CBP, ha habido cuatro oleadas de detención de migrantes desde la pandemia: en diciembre de 2021 (24.764), septiembre de 2022 (33.749) y abril de 2023 (29.731), además del número récord de septiembre de este año.
“Lo que hemos visto en los últimos meses es que con la reducción de oportunidades económicas en América Latina ha habido una ola de venezolanos que inicialmente huyeron a países como Colombia, Ecuador o Perú que ahora están partiendo hacia Estados Unidos”, explica Geoff Ramsey, director para Venezuela de WOLA, reseñó BBC Mundo.
Otro de los problemas es que los venezolanos llegan a las fronteras estadounidenses sin documentos legales para poder ingresar al país, y quienes logran hacerlo solicitan asilo u otra protección que les permita trabajar y tener acceso a servicios públicos.
El número de migrantes, cada vez más grande, ha causado un caos migratorio en algunas ciudades como Nueva York, donde han llegado más de 120.000 migrantes en el último año, y la mitad de ellos son venezolanos.
El Nacional
Noticias
Joven de 25 años recibe la eutanasia tras dura batalla legal
Noelia, la joven española con paraplejia que ha pasado los últimos meses de su vida luchando judicialmente contra su padre que la quería mantener con vida contra su voluntad, ha recibido la eutanasia este jueves, en medio de una gran expectación mediática que ha encendido la polémica.
A los 25 años, Noelia ha muerto en el Hospital Residencia Sant Camil de Sant Pere de Ribes (Barcelona), donde estaba ingresada.
El caso de Noelia empezó a ser conocido por la opinión pública española el 2 de agosto de 2024, día que había sido programada su eutanasia, tras haber recibido el aval del organismo público que vela para se aplique correctamente el derecho a la muerte digna que recoge la legislación española.
En el último momento, un juez paralizó la muerte asistida, en respuesta a la demanda interpuesta por el padre de la joven, asesorado por el colectivo ultracatólico Abogados Cristianos.
El caso pasó por el juzgado, el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña, el Supremo y el Constitucional, que inadmitió el último recurso, en el que el padre volvía a pedir suspender de forma cautelarísima la eutanasia.
Finalmente, casi dos años después, el Tribunal Europeo de Derechos Humanos rechazó paralizar la eutanasia como había pedido su padre tras agotar todas las vías legales en España.
En el tramo final de esta lucha judicial, la joven aceptó ser entrevistada por un conocido programa de televisión de Antena 3.
En la entrevista aseguró que nunca había tenido la duda de parar el proceso porque «lo tenía muy claro desde el principio», a pesar de que su familia estuviera en contra de su decisión.
«Quiero irme ya en paz y dejar de sufrir y punto. La felicidad de un padre, de una madre o una hermana no puede estar por encima de la felicidad de una hija», explicó en uno de los fragmentos emitidos.
En la entrevista ella narró una infancia y una juventud muy desgraciada, en la que había habido abusos.
Respecto a su enfermedad, el expediente sanitario dictamina «paraplejia», fruto de un intento de su***dio en noviembre de 2022, que le dejó graves secuelas y pérdida de autonomía.
Cortesía El Tubazo / Fuente El Nacional






