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Fedenaga: “2019 fue un año negativo para el aparato productivo”

El año 2019 también fue un período que arrojó un balance poco alentador para el gremio de productores agrícolas y pecuarios, cuya crisis económica, política y social se agudizó desde el año 2015.

La falta de incentivos financieros, la imposibilidad de cumplir con los programas sanitarios que contemplan la inmunización del rebaño, la inseguridad, retrocesos en materia genética y la incompetitividad en el mercado por el alza de insumos a precios internacionales hicieron cuesta arriba las metas para elevar la productividad los últimos 365 días.

Armando Chacín, presidente de la Federación Nacional de Ganaderos (Fedenaga), indicó que el año 2019 fue negativo para el sector. A su juicio, el servicio eléctrico, cuya prestación fue deficiente y la marcada escasez de combustible, son dos factores que ponen en riesgo la actividad ganadera para este año 2020.

Chacín enumeró que entre las dificultades más severas estuvo la desaparición de los ganaderos de las carteras crediticias, lo que a su juicio implica la anulación de incentivos para con el sector que produce los alimentos.

Se estima que en el país haya 8 millones de cabezas de ganado, lo que representa un 50% menos de lo que había hasta hace diez años. “Creo que las expropiaciones y la Ley de Tierras hicieron mucho daño al sector, por cuanto tuvieron su impacto en la seguridad alimentaria. No cumplimos la meta propuesta por la FAO; al contrario, cada vez producimos menos”, sentenció Chacín, quien representa al gremio integrado por 77 asociaciones.

En Venezuela son unos 110.000 productores los que a diario sortean dificultades para garantizar carne o leche que van destinados al consumo de la población.

Estimó que algunos productores redujeron hasta en un 80% las labores en sus predios. “Básicamente todo ha decaído; estamos sobreviviendo y quien está tratando de mantener en pie las unidades de vocación agrícola y pecuaria de generación en generación, lo hace con muchos obstáculos y sin las condiciones mínimas”, expone.

Volver a técnicas rudimentarias

El retraso en la matanza de reses en pie por las deficiencias eléctricas, o que salga menos leche a la industria y se destine más bien a elaboración de queso artesanal, tras la dificultad de acceder a gasolina a precio subsidiado, han hecho que la producción decaiga, pero también que hayan dejado de efectuarse otras tareas.

El productor venezolano, de acuerdo con reportes de Fedenaga, cada vez efectúa menos mantenimiento a potreros y cercas. Las vías de comunicación a las fincas no tuvieron un óptimo mantenimiento y en muchos casos no lo hubo. En este gremio no conocen a ciencia cierta el balance sobre la protección a muros de ríos o mantenimiento hidráulico, situaciones que también les atañen durante el invierno. En las unidades productivas es cada vez más difícil producir pasto o que los animales consuman alimento concentrado.

Otro factor que ha atentado contra los avances es la imposibilidad de acceder a nitrógeno y pajuelas para garantizar una mejor calidad genética con el empleo de la inseminación artificial. “Aún cuando somos el país de América Latina con la tasa más alta de ganadería de doble propósito y aún gozamos de un rebaño que se adapta a altas temperaturas, la inseminación no supera el 10% en los predios”, argumentó el gremialista del sector ganadero del país.

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